“Seguirán otros días,/seguirán otras voces./ Sonreirán a solas./ Los gatos lo sabrán”. CESARE PAVESE (The cats will know)
Friday, December 23, 2005
Monday, December 19, 2005
Ser escritura
Despedirse de la escritura.
No despedirse de la escritura y escribir que vamos a hacerlo como si fuera,
como si fuera esta noche la última vez.
Volver a decir que no escribiremos más y escribir que no escribiremos más.
No escribir que no escribiremos más y dejar este negocio ya.
Arrepentirse inmediatamente del propósito de no escribir,
pero no escribir nada sobre ese arrepentimiento.
Creerse escritura y pensar, como Octavio Paz, que alguien nos deletrea.
No despedirse de la escritura y escribir que vamos a hacerlo como si fuera,
como si fuera esta noche la última vez.
Volver a decir que no escribiremos más y escribir que no escribiremos más.
No escribir que no escribiremos más y dejar este negocio ya.
Arrepentirse inmediatamente del propósito de no escribir,
pero no escribir nada sobre ese arrepentimiento.
Creerse escritura y pensar, como Octavio Paz, que alguien nos deletrea.
Tuesday, November 08, 2005
Noviembre francés

Un pasaje cerca de la Madeleine
¿Arde París?
Parece que, efectivamente, arde París. Y no es para extrañarse. Tanta segregación, tanto racismo (y tanto Sarkozy, ese Aznar francés), terminan cosechando tempestades.
Tiene historia París en esto de las revueltas pequeñas que se tornan de pronto indetenibles deslaves históricos.
Ojalá no arda París, pero, por favor, que la derecha se rinda algún día. Ya basta.
Herrumbrosas lanzas

Gerard Ter Borch
¿La retirada? ¿Hacía dónde van esos dos seres?
Juan Benet seleccionó este cuadro de Gerard Ter Borch para ilustrar la edición completa de Herrumbrosas lanzas, momumental crónica de la Guerra Civil española.
Dicen que, vencido o extraviado, el jinete se dirige a Itaca. Todavía no llega.
Sunday, November 06, 2005
Recuerdo de Medellín con peruana al fondo
Saturday, November 05, 2005
La novela neonachista
La escriben Nacho, Martín y Félix. Tres mosqueteros. Tres (Triestes) Tigres. Por un tris no son tres divinas personas. Cada uno con sus tics, con sus manías, con sus miradas a la historia común, con sus modos sorpresivos, con sus músicas compartidas. El romántico alemán. El beatnik. El dadaísta. Y también: Cortázar, Nan Goldin y Kerouac. Pero también Bolaño, Buñuel y Borges. Pero también Fassbinder, Fellini y Bergman. Y así...
Sunday, June 26, 2005
Los versos de Salinas
26-06-05: Domingo de nubes con sol, según sentencia del tiempo...
Me despertaron las aves con su cantar suave, no aprendido.
Después de hacer unas anotaciones (éstas) me iré a la biblioteca y buscaré un libro. Lo abriré al azar. Encontraré unos versos porque meteré la mano en uno de los estantes de la poesía. Los rezaré con voz de sacerdote druida. Y volveré a esta página para copiarlos. Así comenzaré este día.
Nunca se entiende un sueño/ más que cuando se quiere a un ser humano,/ despacio, muy despacio,/ y sin mucha esperanza.
Son los versos de Pedro Salinas que hace un rato leí, casi a oscuras, en la biblioteca. Por ellos sé ahora cómo es la voz de un sacerdote druida. Y lo más importante: por qué había hecho esa mención hace un momento. Nada. Simplemente, es el personaje de mi sueño de anoche. No sabía que se trataba de un sacerdote. Ahora lo sé.
El viejo hablaba un idioma desconocido y era ciego. Yo estaba llegando a sus parajes, solo, como un desterrado ante el primer asombro que le depara ahora su destino.
Me despertaron las aves con su cantar suave, no aprendido.
Después de hacer unas anotaciones (éstas) me iré a la biblioteca y buscaré un libro. Lo abriré al azar. Encontraré unos versos porque meteré la mano en uno de los estantes de la poesía. Los rezaré con voz de sacerdote druida. Y volveré a esta página para copiarlos. Así comenzaré este día.
Nunca se entiende un sueño/ más que cuando se quiere a un ser humano,/ despacio, muy despacio,/ y sin mucha esperanza.
Son los versos de Pedro Salinas que hace un rato leí, casi a oscuras, en la biblioteca. Por ellos sé ahora cómo es la voz de un sacerdote druida. Y lo más importante: por qué había hecho esa mención hace un momento. Nada. Simplemente, es el personaje de mi sueño de anoche. No sabía que se trataba de un sacerdote. Ahora lo sé.
El viejo hablaba un idioma desconocido y era ciego. Yo estaba llegando a sus parajes, solo, como un desterrado ante el primer asombro que le depara ahora su destino.
Friday, June 24, 2005
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