Wednesday, May 24, 2006

Ofelia Medina, por Lavista, entre Fuentes y Leduc


Ofelia vista por Lavista


Ya ha sido Amilamia, pero no Frida todavía.

Ahora baila mambo con Pérez Prado.

Paulina Lavista la acaba de sorprender en el camerino.

Esa mirada. Ese instante que se escapaba, pero no.

(Amilamia no olvida a su amiguito.
Me buscas aquí como te lo dibujo)

Saturday, May 13, 2006

Filósofo del agua


Ian Waldie. Getty Images

"...me descubro
en la imagen atónita del agua"
(José Gorostiza, Muerte sin fin).

13-05-06: Seis de la mañana. Estamos sin agua. Seguramente hay un racionamiento desde ayer. No sabemos por qué. No leímos aviso alguno.

Es un verdadero fastidio estar sin agua. Como decía Bachelard, la pena del agua es infinita.

Llegó el agua, más rápido de lo que temía y no me dio tiempo de seguir verbalizando su ausencia. Habría continuado con Bachelard, su poética y sus sueños. Habría recordado a Heráclito y el río. Habría escrito agua por todas partes. Habría hecho la profecía del agua. Habría hablado de la muerte por agua, pero también del nacimiento de los ríos, de las aguas cristalinas y de las aguas que van manando sin cesar de la montaña.

Aguas de arriba y aguas de abajo. Agua que cae y agua que brota.

Agua va y agua viene. Espejo de agua. Espejo de Narciso. Aguas tenebrosas y aguas puras de Juan de Yepes. Vaso de agua de José Gorostiza.

Ojo de agua. Puerta de agua. Viento de agua. Entrada de aguas. Aguacero. Agüitas. Agua de tamarindo. Agua de jamaica. Agua de panela.

Aguada Grande y aguada pequeña. Familia Aguado. Familia Paniagua. Aguas turbias. Aguas azules. Aguas negras. Aguas claras. Aguas mansas y aguas turbulentas. Aguas encrespadas. Aguas termales.

Hermana agua de Francisco de Asís.

Aguamala. Aguamiel.

Managua. Yaritagua. Piragua y Aguascalientes.

Buenos días tortuguita,
periquito del agua,
abuelita del agua,
borrachito del agua,
payasito del agua,
filósofo del agua.

Sunday, April 30, 2006

Una silla y cuatro poetas


Silla Rietveld

Pienso en el diseño y para no pecar de original (como se sabe, un pecado eterno) vuelvo al lugar común de las sillas y me apoyo como siempre en los poetas. Doy ejemplos:

Grafito en una silla

Silla
operada de los brazos
fundamental como un hueso
no sillón con patas de metal
Knoll
o proyectada por un sub-Moholy Nagy
con nota didascálica

sino silla en serio
silla de madera
anónima
inánime
unánime
silla cuadrúpeda

No aguardas
ninguna “iluminación” particular
ni asiento y clavícula de diosa alguna
que te percutiese –gong-
ni de ningún Van Gogh
que de súbito te hiciera
eterna.

(Murilo Mendes, La virgen imprudente y otros poemas, Brasil)

....

esta es una silla
solo una silla
en ella
se sentó mi padre
mis hermanos
todos
mis mejores amigos

ahora
esta sola
sin nadie

una silla

(Reynaldo Pérez So, Para morirnos de otro sueño, Venezuela)

....

pensar en una silla
pensar en dos sillas
pensar en tres sillas
pensar en cuatro sillas

(Jorge Eduardo Eielson, Tema y variaciones, Perú)

...

Cuando desperté, la silla todavía estaba ahí.

(Guy "Monterroso" Monod, Intertextos previsibles, Mesa de Guanipa)

Wednesday, April 26, 2006

La historia viva del boxeo en la UNEY

Morochito Rodríguez

Fue ayer en la UNEY. Llegaron de Cumaná con sus leyendas y su mensaje fraterno. Además del "Morochito" vinieron Pedro Gómez, Alfredo Marcano, José García, Jesús "Kiki" Rojas, Luis Mata, Delmar Paisán, Celina Surga, Elis Montes y Jesús Duque, capitán de la Fundación Glorias Deportivas que ahora los reúne en un hermoso proyecto de convivencia y solidaridad. Se les sumó Pedro Gamarro, quien vino desde Machiques. Cautivaron al público. Recorrieron los pasillos y atendieron a los estudiantes y a los profesores que, asombrados por tantas héroes juntos, requerían un autógrafo, una foto o simplemente estrecharles la mano. Adoptaron a la universidad yaracuyana como su casa y desde ayer forman parte de la historia sentimental de la UNEY. Ya eran pieza indispensable de una investigación iniciada por docentes de Ciencias del Deporte. Ahora son de la familia.

Sunday, April 16, 2006

La espiral de la memoria

Ayer trataba de recordar una frase de Otero Silva dentro de las palabras que pronunció en el acto del sepelio de Picón Salas. Pensé que la frase era “la aciaga alborada del 65”. Sin buscarlo (cosa que iba a hacer después) di hoy con el discurso de Otero. La frase está al inicio del párrafo que sigue:

No con claror de alborada sino con aciago resplandor de tempestad ha despuntado este año de 1965, cuyas primeras horas le han desgajado dos de sus ramas más señeras, dos de sus nidos más cálidos, al árbol de la cultura venezolana. A pocos pasos de esta tierra removida por nosotros están sembrando en este mismo instante nuestros músicos el limpio corazón de Juan Bautista Plaza, su armoniosa mente creadora, sus guiadoras manos de maestro. // Aquí los escritores acompañamos el entierro de Mariano Picón Salas, sobrecogidos por un oscuro golpe que no presentíamos, sin darnos cuenta aún de lo que hemos perdido, sin comprender aún que al filo de esta muerte queda inconclusa una de las obras más diáfanas, más elevadas y más profundas en la historia de la literatura venezolana”.

“Aciago resplandor de la tormenta” se oponía a “claror de alborada”. Mi memoria no retuvo los dos elementos sino que los fundió en una especie de oximoron: “Aciaga alborada”. Ahora me encuentro con “aciago resplandor” y recuerdo a Jorge Guillén y sus “resplandores hostiles a la muerte” y también su “albor”, su claror, su alegría de la mañana. Lo cierto es que la palabra “aciago” la aprendí ese día del 65 en que me enteré de la muerte de Picón Salas. Después la encontraría en un verso de Octavio Paz: “el aciago fulgor de la desdicha” (Piedra de Sol). Confieso que es un vocablo efectivo que preferiría no usar nunca. Leo en el diccionario que la palabra significaba “egipcio” en latín y tenía que ver con mal agüero. Vade retro.

Saturday, April 15, 2006

Escoteros de la cabeza

15-04-06: Sábado de gloria y de sol tímido . El sol, que ayer casi no salió, se está dejando ver hoy un poco más.

“Escoteros de la cabeza”. Leo esa expresión en un ensayo de Picón Salas. Se la aplica a los universitarios que no estudian y que se preparan para “una mesiánica revolución en que la cólera se desposará con la holgazanería”. Me gusta la expresión. Creo que le calza muy bien a quienes se prepararon sólo como “técnicos” de la “meritocracia” y a cuanto profesional neoanalfabeto sigue egresando de nuestras universidades, desprovistos (ellos y ellas) de contenidos y valores humanísticos. La frase está en el “Prólogo al Instituto Nacional de Cultura”, que es el discurso que Picón Salas iba a leer en el acto de instalación de dicho Instituto. Como sabemos, no pudo hacerlo porque se murió el primero de enero de 1965 y el acto estaba previsto para el día 18 de ese mes. El texto fue incluido en el libro Suma de Venezuela (Editorial Doña Bárbara, 1966), obra póstuma del autor, con la cual se inició, por cierto, el citado sello editorial. Suma de Venezuela es una antología de ensayos sobre el país elaborada por el propio Picón Salas.

Recuerdo haber leído en enero del 65 una nota de prensa sobre la muerte de Picón Salas. Concretamente, recuerdo haber leído parte de lo que seguramente fue un discurso pronunciado por Miguel Otero Silva en el cementerio el día del entierro del gran ensayista. Johnny Hidalgo y yo (de catorce para quince, entonces) fuimos deslumbrados por lo que Otero Silva calificó de “aciaga alborada del 65”. Para nosotros, una frase como esa, no era todavía un “lugar común”. La repetimos e incorporamos de inmediato a nuestro precario léxico el vocablo “aciago”. Creo que Johnny lo usó en un poema. Poco después haríamos juntos una edición de “Mensaje”, el periódico multigrafiado del Colegio, donde, según me parece recordar, usé la palabra “aciaga” para referirme a la invasión de los Estados Unidos a la República Dominicana...

Friday, April 14, 2006

Federico

Soy el fotógrafo. ¿Me habías olvidado? Aunque no merezcas mucha ayuda de mi parte, te voy a ahorrar el trabajo de describirme.Yo mismo me encargaré de hacerlo. Nací en Granada, pero no en la Granada en que estás pensando, sino en la de Nicaragua, cuando mis padres hacían trabajo diplomático en esas tierras. Admiradora de García Lorca hasta el delirio, mi madre no sólo quiso bautizarme Federico sino parirme en Granada. Las dos cosas las cumplió, a pesar de los desacuerdos de mi padre, a quien todo eso le parecía una locura. Lo de “Federico” pase, ¡pero lo de Granada! A mi padre siempre le pareció que algo le patinaba en el coco a Gracielita...

Fragmentos de una novela

La novela que es este diario necesita más personajes. Debo inventar uno nuevo. Puede ser, por ejemplo, un fotógrafo de la farándula. O puede ser un cocinero iniciado en la gastronomía molecular. Podría ser una joven bailarina deseosa de inventar nuevas formas de enseñanza. O tal vez un viejo pintor atormentado que vive aplazando su suicidio. Pongamos que la profesora de danza apareció y le escribió un email a una de sus colegas, confesándole su amor, un amor que dice mezclar admiración con ganas de estar cerca. Pongamos, entonces, que la joven bailarina está tratando de seducir a su colega menos joven, una coreógrafa conocida y celebrada. Ya le hizo un regalo y le dijo algunas frases atrevidas. La tiene desconcertada. Desde luego la profesora no se lo esperaba. Dejémoslo hasta ahí. Ya tendremos tiempo de describir la belleza de las bailarinas y de abundar en el modo invasivo que posee la más joven cuando deja caer su gracia en los espacios femeninos. Pasemos a considerar al fotógrafo que está tocándonos la puerta. Es un hombre joven, a quien buscan con mucho interés modelos y actrices. Dicen que sólo los portafolios que contienen fotos suyas tienen suerte en las agencias. Pero él está triste, qué tendrá el fotógrafo. Acá está diciéndome que a él le gustaría hacer otro trabajo, que está cansado de disparar contra la pose, contra la escena preparada. El quiere fotografiar por dentro. Gente por dentro. Cosas por dentro. Fotografía adentro, camará.

La bailarina vuelve. Ensaya en su taller. Mis borradores están siendo invadidos por ella y por el fotógrafo y por los que más adelante van a aparecer en estas notas. Formarán una peña, un sindicato de personajes e irán dándome instrucciones. No quieren narradores autoritarios. Han consultado con viejos personajes míos para conocer mejor las manías que tengo como narrador. No sé cuánto le habrán revelado el Turco Najul y Toto De Lima. Suele ser discreto el primero y deslenguado el segundo. Tal vez acudan a Pionono Anzola para enterarse más, pero uno nunca sabe cómo puede reaccionar este prelado. Son los riesgos de no ser un narrador omnisciente.

Monday, December 19, 2005

Ser escritura

Despedirse de la escritura.
No despedirse de la escritura y escribir que vamos a hacerlo como si fuera,
como si fuera esta noche la última vez.

Volver a decir que no escribiremos más y escribir que no escribiremos más.
No escribir que no escribiremos más y dejar este negocio ya.

Arrepentirse inmediatamente del propósito de no escribir,
pero no escribir nada sobre ese arrepentimiento.

Creerse escritura y pensar, como Octavio Paz, que alguien nos deletrea.

Tuesday, November 08, 2005

Noviembre francés


Un pasaje cerca de la Madeleine

¿Arde París?

Parece que, efectivamente, arde París. Y no es para extrañarse. Tanta segregación, tanto racismo (y tanto Sarkozy, ese Aznar francés), terminan cosechando tempestades.

Tiene historia París en esto de las revueltas pequeñas que se tornan de pronto indetenibles deslaves históricos.

Ojalá no arda París, pero, por favor, que la derecha se rinda algún día. Ya basta.

Herrumbrosas lanzas


Gerard Ter Borch

¿La retirada? ¿Hacía dónde van esos dos seres?

Juan Benet seleccionó este cuadro de Gerard Ter Borch para ilustrar la edición completa de Herrumbrosas lanzas, momumental crónica de la Guerra Civil española.

Dicen que, vencido o extraviado, el jinete se dirige a Itaca. Todavía no llega.

Sunday, November 06, 2005

Recuerdo de Medellín con peruana al fondo


En la entrada del Nutibara

Somos los Biscuter en Medellín un día del septiembre anterior. ¿O no somos? En realidad, siempre somos otros, pero no lo sabemos a ciencia cierta. ¿Quiénes éramos, en realidad, esa mañana en la capital de los paisas? La foto la tomó Benito Yrady.

Saturday, November 05, 2005

La novela neonachista

La escriben Nacho, Martín y Félix. Tres mosqueteros. Tres (Triestes) Tigres. Por un tris no son tres divinas personas. Cada uno con sus tics, con sus manías, con sus miradas a la historia común, con sus modos sorpresivos, con sus músicas compartidas. El romántico alemán. El beatnik. El dadaísta. Y también: Cortázar, Nan Goldin y Kerouac. Pero también Bolaño, Buñuel y Borges. Pero también Fassbinder, Fellini y Bergman. Y así...

Sunday, June 26, 2005

Los versos de Salinas

26-06-05: Domingo de nubes con sol, según sentencia del tiempo...

Me despertaron las aves con su cantar suave, no aprendido.

Después de hacer unas anotaciones (éstas) me iré a la biblioteca y buscaré un libro. Lo abriré al azar. Encontraré unos versos porque meteré la mano en uno de los estantes de la poesía. Los rezaré con voz de sacerdote druida. Y volveré a esta página para copiarlos. Así comenzaré este día.

Nunca se entiende un sueño/ más que cuando se quiere a un ser humano,/ despacio, muy despacio,/ y sin mucha esperanza.

Son los versos de Pedro Salinas que hace un rato leí, casi a oscuras, en la biblioteca. Por ellos sé ahora cómo es la voz de un sacerdote druida. Y lo más importante: por qué había hecho esa mención hace un momento. Nada. Simplemente, es el personaje de mi sueño de anoche. No sabía que se trataba de un sacerdote. Ahora lo sé.

El viejo hablaba un idioma desconocido y era ciego. Yo estaba llegando a sus parajes, solo, como un desterrado ante el primer asombro que le depara ahora su destino.

Friday, June 24, 2005