“Seguirán otros días,/seguirán otras voces./ Sonreirán a solas./ Los gatos lo sabrán”. CESARE PAVESE (The cats will know)
Saturday, May 28, 2011
Un pez en el hielo (El Pavese de Piglia)
"...
Vivió todavía ocho días más,
aunque para sí mismo ya era un muerto.
El condenado.
El muerto vivo.
Cuánto tiempo puede sobrevivir, inmóvil, el pez en el hielo.
Los ojos atentos a la blancura transparente;
la inmovilidad total".
Ricardo Piglia
Monday, February 07, 2011
Tuesday, January 25, 2011
Friday, December 31, 2010
Sunday, July 12, 2009
Pavesiana de Mark Rothko
Saturday, March 21, 2009
Y viene la vida
Friday, August 08, 2008
Después de leer a Camus
Albert Camus
"No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio"
Albert Camus.
Tengo más de tres días en esta ciudad. Desde el balcón de la casa donde vivo contemplo el mismo paisaje. Tres días de miradas al verde de un valle, al lecho de un río, al esplendor de unos árboles, al rostro de un cielo. Mirar bastante hasta que lo contemplado se renueve y no parezca el mundo una monotonía. Ese parece ser hoy mi único propósito de vida.
Hacia la tarde observé nuevos árboles, al borde de La Ribereña. Al principio me entretenían los carros, el ruido y unos niños que jugaban en el jardín cercano. Pero logré concentrarme y al descubrir los nuevos árboles sentí una calma total, una desusada serenidad y pude escuchar mi silencio interior. Miraba y saboreaba mi espíritu.
Tras de mí, un árbol nim crece lentamente. No sé si saberlo cerca me hace más feliz y tranquilo. Sé ahora que hay sentimientos de satisfacción por pequeñas cosas que nos pasan. Por ejemplo, por contemplar solos, y dichosamente, un paisaje. Una especie de secreta ética de la felicidad convierte al hombre en un ser alegre, sin explicaciones y sin más constatación que la de sentirse en comunión apacible con el mundo.
Hacia la tarde observé nuevos árboles, al borde de La Ribereña. Al principio me entretenían los carros, el ruido y unos niños que jugaban en el jardín cercano. Pero logré concentrarme y al descubrir los nuevos árboles sentí una calma total, una desusada serenidad y pude escuchar mi silencio interior. Miraba y saboreaba mi espíritu.
Tras de mí, un árbol nim crece lentamente. No sé si saberlo cerca me hace más feliz y tranquilo. Sé ahora que hay sentimientos de satisfacción por pequeñas cosas que nos pasan. Por ejemplo, por contemplar solos, y dichosamente, un paisaje. Una especie de secreta ética de la felicidad convierte al hombre en un ser alegre, sin explicaciones y sin más constatación que la de sentirse en comunión apacible con el mundo.
Monday, December 31, 2007
Pavesianas (VI). El poeta despide el año con la agilidad del gato
Cierro este año 39 en un estado de anhelo,
seguro de sí.
Poseo
intelectualmente
la agilidad y la fuerza contenida del gato.
No he desvariado.
He vivido para crear.
En compensación
he temido mucho la muerte
y he sentido el horror del cuerpo
que puede traicionarme.
Ha sido el primer año digno de mi vida.
Poseo
intelectualmente
la agilidad y la fuerza contenida del gato.
No he desvariado.
He vivido para crear.
En compensación
he temido mucho la muerte
y he sentido el horror del cuerpo
que puede traicionarme.
Ha sido el primer año digno de mi vida.
Thursday, December 06, 2007
No soy el gato de Pavese
Sunday, February 18, 2007
Pavesianas (V)
Saturday, February 03, 2007
Pavesianas (IV)
Monday, January 15, 2007
Pavese y Ninfa

Lectura de la mañana: el díalogo entre Leucótea y Ariadna en el libro de Pavese, “Diálogos con Leucó”. Leucó le dice a Ariadna: “...los dioses son el lugar, son la soledad, son el tiempo que pasa (...) Ahora estás sola y esperas a un dios (...) ...es un dios nocturno. No temas”. La ninfa Leucótea acaba de aparecérsele como mensajera de Dioniso, quien pronto vendrá a rescatar a Ariadna, definitivamente abandonada por Teseo.
Interrumpo. Ninfa, la conserje, acaba de tocar la puerta. Viene a limpiar el apartamento.
Ninfa se llama Ninfa. No es un invento literario para armonizar con mi comentario anterior. Por algo se llama Ninfa. Por algo llegó en este momento.
Saturday, January 13, 2007
Pavesianas (III)
Terminé la noche en el café de la estación.
Todas las calles estaban vacías.
Aquí la niebla era el vapor de la máquina express,
y un olor más frío que venía de afuera.
Era olor del carbón y de los trenes.
Dios me gustaba en esa madrugada.
Todos dormían. También Linda.
¡Si hubiera tenido la guitarra!
Todas las calles estaban vacías.
Aquí la niebla era el vapor de la máquina express,
y un olor más frío que venía de afuera.
Era olor del carbón y de los trenes.
Dios me gustaba en esa madrugada.
Todos dormían. También Linda.
¡Si hubiera tenido la guitarra!
Pavesianas (II)
Pensando en ellas el 14 de enero de 1950
Volviendo a pensar
en las hermanas Dowling.
Sé que he perdido una gran ocasión...
He aquí que Roma
se colorea en el recuerdo.
Friday, January 05, 2007
Pavesianas (I)
Wednesday, January 03, 2007
Sólo faltó el gato
El poeta había escrito en 1940 lo que podría considerarse una premonición de su muerte, que ocurrió, como se sabe, en 1950 en el "Roma" de Turín (habitación 49, tercer piso). El poema se titula El paraíso sobre los tejados y forma parte de Lavorare stanca. Copio sus nueve estrofas finales:
No será necesario abandonar el lecho.
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestirlo todo
con una tranquila claridad, casi una luz.
Una sombra pálida se posará sobre el rostro supino.
Los recuerdos serán como grumos de sombra
aplastados, semejantes a viejas brasas
en el camino. El recuerdo será la llama
que aún ayer mordía en los ojos apagados.
(Cesare Pavese, El paraíso sobre los tejados)
Sólo el alba entrará en la estancia vacía.
Bastará la ventana para vestirlo todo
con una tranquila claridad, casi una luz.
Una sombra pálida se posará sobre el rostro supino.
Los recuerdos serán como grumos de sombra
aplastados, semejantes a viejas brasas
en el camino. El recuerdo será la llama
que aún ayer mordía en los ojos apagados.
(Cesare Pavese, El paraíso sobre los tejados)
El oficio de sufrir
Italo Calvino se encuentra ante un manuscrito de Pavese. Nada menos que ante El Oficio de Vivir. Se acerca al voluminoso portafolio y lo abre, sólo después de vencer la reverente inhibición que le suscitan las páginas íntimas de su admirado amigo. Einaudi le ha encargado la edición y el prólogo del diario de Cesare Pavese, a casi dos años de la muerte del dolido piamontés. Con una mezcla de respeto pudoroso y de mirada atenta de editor, Calvino inicia el recorrido que le permite descubrir la terrible procesión que por dentro llevaba el más lúcido y sufrido de los escritores italianos del siglo XX. No hallará la descripción minuciosa de decepciones y fracasos amorosos, sino el tenaz efecto de los mismos. No se topará con los relatos de rechazos y desdenes, sino con sus secuelas. Italo Calvino verá el terreno ya devastado, así como el esfuerzo inmenso de Pavese por recuperarlo, día tras día, palmo a palmo. Creo que más o menos así lo dice en alguna parte el autor de Las ciudades invisibles.
En las páginas de El Oficio de Vivir un hombre contrariado y solo, reflexiona y lucha. Con secreto heroísmo, Pavese escribió en ese libro mucho más que una poética o una teoría literaria: escribió la historia de un incendio inclemente y continuado: el de su alma.
Saturday, December 30, 2006
Fervor del 31

FINAL DE AÑO
Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.
JORGE LUIS BORGES (Fervor de Buenos Aires)
Tuesday, December 26, 2006
Artaud y José Miguel del Pozo

José Miguel del Pozo inició un blog (http://veoficciones.blogspot.com/) y dentro del blog dio comienzo a un diccionario de poetas. La “A” le correspondió a Antonin Artaud.
Hace poco me sorprendió gratamente cuando me mostró lo que estaba leyendo en esos días. Se trataba de Carta a la vidente, de Artaud. Ahora leo sus opiniones acerca del sufrido marsellés, ese lúcido artista del siglo XX que nos legó, según Susan Sontag, toda una “teología de la cultura” que debemos atender más que a cualquier otro "sistema" filosófico o político.
José Miguel declara en el blog ser un “fotógrafo poco profesional”. Por cierto, acabo de mencionar a la Sontag, a propósito de Artaud, y recuerdo que ella escribió cosas excelentes sobre la fotografía, aparte de haber sido la amante de una fotógrafa célebre y celebrada. “Azar concurrente” diría José Miguel, citando a Lezama y atribuyéndome generosamente a mí la infalible expresión del etrusco de La Habana.
Espero, José Miguel, que sigas con el blog, que persistas en las lecturas, que conformes el diccionario y que seas siempre un fotógrafo poco profesional.
(La foto de Artaud es de Man Ray)
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